Estanque secreto La Magdalea

Descubre el estanque secreto de La Magdalena

Hace varios años, el periodista Álvaro Machín escribió en el Diario Montañés las instrucciones para encontrar el lugar más secreto de la Península de la Magdalena que es… Un estanque cuya existencia es desconocida para la mayoría de los visitantes. 

Hay que decir que no siempre fue un estanque. Antes la estructura, ahora cubierta de agua, fue la base de una escultura temporal que presentó en 1988 Adolfo Schlosser  en un concurso convocado por la UIMP. De ella sólo queda la base sobre la que se sostenía, pero sin querer dejó el camino abierto para la creación de uno de los lugares más tranquilos y desconocidos de la Península.

Dejamos aquí las indicaciones de Álvaro para encontrar este lugar: 

Si se baja desde el Palacio, con el edificio a la espalda, hay que tomar el camino de la derecha, que desciende hacia los galeones de Vital Alsar y al espacio de las focas y los pingüinos. Pero antes de llegar hasta ellos, al borde de la carretera, uno empieza a toparse con las pequeñas esculturas de madera que hay en los tocones de los árboles que ya no están. Son las mejores señales para encontrar el estanque. Primero, a un lado, una silla con respaldo, una seta de color naranja y un taburete. Las tres juntas. Unos pocos metros más adelante, una especie de bellota. Justo ahí, a esa altura, pero en el otro lado del camino (a mano izquierda) hay una hoja de madera tallada. Es el punto en el que se debe abandonar el asfalto para meterse en “el bosque”. Pisar la hierba. Desde la hoja, hay que buscar con la mirada una palmera de tronco grueso y unas piedras que se ven sobre el suelo. A unos treinta metros. No hay un camino marcado. 

Desde aquí os animamos a seguir estos pasos y descubrir un secreto que muy pocos pueden presumir de conocer.

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